Chatarra recuperada vale por dos

15 de Mayo de 2013

Por Idalia Vázquez Zerquera

Cuánto ganaría la economía cubana en materia de sustitución de importaciones si la chatarra ferrosa y no ferrosa, entre otros desperdicios generados por el sector estatal, tuvieran como destino final la Empresa Provincial de Recuperación de Materias Primas (EPRMP), encargada de devolverlas a la industria, donde adquieren nuevo valor de uso.

El reciclaje, recogido en el Lineamiento 235 de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, resulta indispensable para la nación, pues le ahorra el dinero que invierte en la compra de materias primas en el exterior; y algunos productos constituyen incluso renglones exportables.

El tanque del patio norte del Ferrocarril en Santa Clara espera pacientemente por su demolición. (Foto: Archivo)

La actividad está amparada legalmente por la Ley 1288 de 1975 --en proceso de actualización--, que especifica la obligación de las entidades estatales de entregar a las empresas recuperadoras de materias primas los desechos que no reutilizan en el proceso productivo; sin embargo, y de manera lamentable, no todos son aprovechados y muchos van a parar al vertedero.

Según expresó Rubén Díaz Llanes, inspector de la EPRMP, existe una mejor respuesta de los organismos sobre el tema, y desde enero de 2012, estos tienen el deber de inscribir en los planes de la economía la materia prima que no van a emplear y venderla a la industria recicladora. Esta tarea se convierte en un indicador medible a la hora de contabilizar los resultados del sector estatal.

El año pasado se inspeccionaron diez entidades --entre empresas y organismos de la Administración Central del Estado--. El 50 %  recibió la calificación de mal, debido a la incorrecta conservación de los equipos, ya que, como declara la Ley, estos deben ser protegidos, para que no pierdan sus propiedades físico-químicas.

Las visitas demostraron que el levantamiento de las potencialidades de cada entidad no siempre es objetivo. Tampoco se tienen en cuenta otros artículos factibles de recuperar, como papel y cartón.  Sigue conspirando, además, la no señalización de depósitos y lugares donde reposa la materia prima, y las chatarras aparecen mezcladas, cuando lo correcto es almacenarlas por separado.

Según corroboraron los inspectores, el problema fundamental radica en la lentitud en las bajas de equipos y piezas ociosos, todavía por definir por parte de los ministerios. Inciden en ello Transporte, la Unión de Ferrocarriles de Cuba, AZCUBA, la Agricultura, entre otros, con materias primas acumuladas por tiempo indefinido.

En lo que va de año los tres organismos inspeccionados --MICONS, MITRANS y AZCUBA-- muestran resultados aceptables. En el sector constructivo, del total de equi¬pos por entregar, estaba definido el 70 % de las bajas. Similar situación presentó el MITRANS.

No obstante, quedan pendientes casos por resolver, como el del tanque del patio norte del Ferrocarril en Santa Clara.

Por sus dimensiones y ubicación, cercano a edificios administrativos, por donde pasa el tendido eléctrico, se dificulta la operación, pues la EPRMP no posee  grúas especializadas para bajarlo, y resulta necesaria la colaboración de varias entidades en estos empeños, como CUBIZA y la Empresa Eléctrica, además de su propietario.

El tanque tiene unos 25 metros de altura y un peso aproximado de 40 toneladas. Si esa chatarra fuera a comprarse en el exterior, se requerirían unos 16 000 pesos en divisas. De recuperarse, cuánto economizaría el país.

La chatarra ferrosa rescatada se destina a las acerías Antillana de Acero y ACINOX Las Tunas, para la fabricación de estructuras metálicas y cabillas, con destino al Programa de la Vivienda. Planta Mecánica y la Fundición 9 de Abril de Sagua la Grande la usan para componer piezas de ingenios azucareros.

El cobre lo consume la Fábrica de Conductores Eléctricos de San José de las Lajas; las botellas y los pomos de cristal regresan a la Empresa de Bebidas y Refrescos y a la Industria Farmacéutica. En todos los casos sustituyen importaciones.

De ahí la urgencia de destrabar de una vez el proceso de bajas de equipos ociosos y otros obstáculos del camino, pues es el país quien sufre las consecuencias, tanto económicas como ambientales. Ello evitaría seguir importando lo que en casa reposa el sueño eterno en almacenes y antiguos bateyes.

Periódico Vanguardia - Santa Clara - Villa Clara - Cuba
Impreso: lunes 21 de abril, 2014