«Es una gran ventaja estar aquí, porque se nos ofrece la oportunidad de aportar a la sociedad desde el mismo lugar donde vivimos. Antes pasaba muchas dificultades con el transporte para llegar a la fábrica textil de Santa Clara, pero ahora todo resulta más fácil, ya que realizo esta tarea a pocos metros de mi casa», comenta Estrella. En el centro existen 69 mujeres y solo 14 hombres, entre los que se encuentran los mecánicos, dispuestos a cualquier arreglo en las antiguas máquinas. El colectivo, que recibió recientemente la condición de Moncadista, se encarga en estos momentos de la fabricación de sayas, blusas y camisas para garantizar el uniforme de los estudiantes de la enseñanza primaria, secundaria y politécnica. En lo que va de año ha elaborado más de 54 mil piezas, con una estimulación en moneda nacional y en divisa para quienes cumplan sus planes. Este esfuerzo se multiplica en todos los rincones del Plan Turquino- Bamburanao, adonde llega la obra de la Revolución de manera diferenciada. Desde que se aprobó la incorporación de esta zona al programa, sus pobladores han recibido numerosos beneficios socioeconómicos. Muy cerca de la unidad en la que Estrella realiza su labor, los vecinos de Buenavista agradecen las ofertas del mercado agropecuario estatal. Plátanos, boniatos, mameyes, calabazas, tomates y carne de cerdo permanecen disponibles a la población, y en fecha reciente la entidad estableció un récord de 144 mil pesos en las ventas durante un mes. Según Israel Delgado Ferrer, jubilado y vecino de la zona, el mercado siempre se encuentra abastecido por parte de los campesinos cooperativistas, quienes acuden también a la feria de la agricultura todos los sábados. «Yo de vez en vez vengo por aquí y no tengo ninguna queja sobre los productos, aunque los precios, a decir verdad, todavía están un poco elevados », asegura. POR UN SERVICIO ELEGANTE El mercado agropecuario estatal de Buenavista sobrecumple sus planes de venta de viandas, frutas y hortalizas a la población. «Hace solo unos meses las condiciones materiales del centro impedían un buen trato al público, pero hoy la situación resulta diferente», expresa Rosa Morales Fernández, su administradora. En saludo al Día de las Madres se reabrió el establecimiento con nuevos muebles, espejos, luminarias, productos para el lavado de cabello, y se colocaron dos aires acondicionados. Ahora los tintes, las decoloraciones, el pelado o el afeitado se realizan en un entorno que valida el nombre que ostenta el centro. Para Norberto Herrera Medina, presidente del consejo popular, una de las alternativas para el mejoramiento de los servicios ha sido la recuperación de locales en desuso. Un ejemplo de ello es el servicentro La Goma, único de su tipo enclavado en la zona perteneciente al Bamburanao y que garantiza todo el combustible no tecnológico de la Empresa Azucarera Heriberto Duquesne. La casa de intercambio de materias primas y la clínica veterinaria, sufrieron igualmente una reconstrucción para aprovechar el espacio disponible. Los campesinos ya no tienen que llevar sus animales a darles atención al centro del pueblo, donde antes se encontraba la clínica. Gracias a la labor del médico veterinario Pedro Manuel Poblador, en este lugar se aplican distintos tratamientos, entre ellos, el quirúrgico, y se insiste en la prevención de enfermedades. De esa manera, este poblado se yergue como la capital de un Turquino que, aunque joven aún, sigue en ascenso. Desde su entrada, donde está enclavado el famoso mirador que le otorga el nombre de Buenavista, los ojos del visitante comprueban la abnegación y el esfuerzo de todos sus habitantes. |
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