Fragmentos del trabajo publicado por el periodista José Antonio Fulgueiras en el libro Welcome Home, bajo el título «Orlando Bosch Ávila: Tiene cientos de muertos clavados en las pestañas». Paradójicamente, en el propio municipio de Ranchuelo, en el poblado de San Orlando Bosch, la mala hierba de San Juan. Otras biografías señalan que fue en 1922 cuando vino a hacerle mal al mundo. Cuatro años de más o de menos, son poca diferencia para cualquier ser humano; no para él, capaz de ordenar y poner más de 100 bombas homicidas en menos de 18 meses. La gente de San Juan agradeció que se fuera pronto del pueblo: «En cualquier jardín nace una mala hierba, pero luego todo el mundo gratifica si el viento la arranca del lugar», alude un campesino veterano que lo conoció en su niñez. Afirmó Marta López que lo vio nacer, que sus mayores deleites de niño eran aplastar a una mariposa entre sus manos, ahogar a una lagartija en un cubo de agua, o lanzar un avioncito de papel y que este cayera justamente en la hornilla del fogón. El infante reía de gozo mientras el aeroplano entintado se iba convirtiendo lentamente en cenizas. Los vecinos lo bautizaron con el mote de Piro, tal vez un seudónimo premonitorio de la piromanía, tendencia patológica a la provocación de incendios y fuegos, animados a carbonizar a personas inocentes. Orlando Bosch anuncia sus servicios como médico especialista en niños. Y porque tú eres así Luego estudió en Yo estoy inválido desde niño por culpa del terrorista Orlando Bosch. Héctor Martínez. «Nací con los pies jorobados, pero podía caminar. En 1958, cuando tenía ya diez años, me ingresaron en el hospital de Santa Clara por vómitos y fiebre. Cuando me fueron a dar de alta, el doctor Bosch se brindó para operarme de los pies. «Mi papá le dijo: "Mire, doctor, yo ahora no puedo operar a mi hijo, porque lo que yo gano es muy poco". "Eso va por nosotros, no le vamos a cobrar ni un centavo", le aclaró. «Confiado en esas palabras, mi papá accedió. Pero la operación fue falsa. Trató de enderezarme los pies a base de yeso, pues la raquídea que le dieron para la intervención quirúrgica la utilizó en otras amistades pudientes. Aquel yeso me afectó la médula y me dejó inválido totalmente. «El Primero de Enero de 1959, cuando triunfó Héctor no pudo volver a caminar, como consecuencia del mal tratamiento y el engaño de Orlando Bosch. «Después le prometió: "Cuando lleguemos a «Si yo veo a Orlando Bosch delante de mí, no sé lo que haría. Gracias a |
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