Félix Adalberto Linares Díaz. Linares tiene un estilo inconfundible a la hora de componer el dibujo, provocar el estado de gracia de la línea, de los trazos, y de hurgar en los motivos esenciales de la historia de la humanidad para llevarnos a la reflexión contemporánea a la hora de concebir una idea, un tema, para sus caricaturas, ilustraciones de libros, grabados o las temperas paisajísticas que culmina en los ratos de ocio. Dicen los críticos y aquellos encargados en reconstruir la memoria histórica del humorismo gráfico cubano --y creo en toda la dimensión de ese aserto conceptual---, que Félix Adalberto Linares Díaz aúna la virtud del artista impecable, del hacedor inconfundible y siempre inconforme con el trazo estampado a su última pieza; sencillamente trabaja como un artesano, como un demiurgo escrutador de la realidad social o política que encuentra a su paso. Por momentos, lo he contemplado en meditación, absorto, como escapado de su tiempo y en la búsqueda de un tema artístico que ronda por su cabeza; tal vez ese constituya uno de los rasgos más distintivos de su personalidad, empeñada en captar la inmediatez o la chispa que vislumbra una posterior gestación humorística. El estilo acabado de las caricaturas, historietas e ilustraciones de Linares es recurrente en los últimos 30 años en las páginas de Melaíto, y también en otras publicaciones cubanas o extranjeras, así como en exposiciones colectivas o individuales en las que interviene. La risa en última instancia está determinada por la reflexión profunda que provoca en el receptor a partir del juicio de valor que subyace en el mensaje artístico. La sorpresa de Moisés obtuvo segundo lugar en humor erótico y ganador del premio del Centro Provincial de Artes Plásticas de Villa Clara. Allí están las enseñanzas que asimiló Linares tras los estudios que concluyó a principios de los años 80 en la antigua Escuela de Artes Plásticas Leopoldo Romañach, y las depuraciones artísticas o estilísticas forjadas en la minuciosidad del laboreo en Melaíto, y después su total consagración como humorista gráfico. Muestra de ello son los tres premios conquistados en el IX Salón Internacional de Humor Gráfico: obtuvo el primer lauro en el apartado erótico con Ahora, no...; y el segundo en la categoría general, con La sorpresa de Moisés, dibujo a color que, además, le valió el galardón que otorgó el Centro Provincial de Artes Plásticas de Villa Clara. Ambas piezas compitieron entre otras 225 procedentes de artistas cubanos y extranjeros, y el jurado las avaló por su impecable terminado; el discurso a tono con la contemporaneidad según la captación de motivos bíblicos y un estilo ajustado a cualidades renovadoras; ahí se sustentan las ganancias de Linares humorista en sincronía con una manera de entender la caricatura como gozo creativo. |
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