La exposición itinerante de Antonio Guerrero, Héroe de la República de Cuba y (Fotos: Ramón Barreras Valdés). Tony, luchador antiterroritsa preso de manera injusta en cárceles de Estados Unidos, sorprende por su versatilidad, al dibujar en cartulina y plumilla el rostro de más de cincuenta mujeres cubanas que se han destacado a lo largo de nuestra historia. Comienza con el de la bella india Casiguaya —primera de las heroinas nacidas en esta tierra—, para después pasar al adusto y soberano semblante de Mariana Grajales, la madre de los Maceo, Luz Vázquez, Cambula Figueredo; la bella De la Guerra de 1895 o Necesaria, como la nombrara José Martí, dibuja Antonio Guerrero los hermosos rostros de Mercedes Sirvén, única mujer que alcanzara el grado de Comandante; de Isabel Rubio, la valiente enfermera pinareña muerta en campaña, y el de María Cabrales, la ilustre compañera en la vida de Antonio Maceo. El pintor autodidacto plasma los rostros de otras tantas buenas cubanas que vivieron durante la República: Rosario Guillaume, Cayita Araújo y su hija María Antonia, la joven Urselia Díaz, muerta en cumplimiento de su deber con la patria con apenas 18 años. No faltan, los de las hermanas cienfuegueras Lourdes y Cristina Giralt, víctimas del odio de la policía del dictador Fulgencio Batista, ni los de las desaparecidas mensajeras rebeldes, Lidia Doce y Clodomira Acosta, cuyos cuerpos nunca aparecieron. Entre ellos, se incluye también el semblante de una villaclareña de estirpe, aún viva, la nonagenaria Margot Machado, madre de Julio y Quintín Pino Machado. La plumilla de Antonio Guerrero deja ver, además, rostros imprescindibles de la epopeya en la Sierra y el llano: Celia Sánchez Manduley, la flor más autóctona de la Revolución; los de las Heroínas del Moncada, Haydée Santamaría y Melba Hernández, el de la madre de los hermanos País: Rosario García, y el adusto de Joaquina Cuadrado, madre de Abel y Haydée Santamaría. Vilma Espín Guillois. De los días de hoy, Antonio Guerrero dibuja a mujeres de estirpe valerosa como las madres de los Cinco Héroes Prisioneros del Imperio, incluida su mamá, Mirta, y las de Fernando, René y Gerardo. Mirta Rodríguez, mamá de Antonio. La hermosa exposición ha recorrido ya diversos lugares del país y llega ahora a Santa Clara, para beneplácito de los naturales de la capital de Villa Clara. Y en esa espera, los santaclareños desean ver reflejados por su fino pincel dos rostros necesarios en la historia villareña y patria: el de Carolina Rodríguez, la Patriota del Silencio, y el de la insigne Marta Abreu de Estévez, Benefactora de Santa Clara y la cubana que más dinero aportó a las luchas por la independencia contra España y a quien Máximo Gómez le adjudicara, de manera simbólica, el mismo grado militar que él ostentaba: el de Generalísimo. |
||||||||||||||||
Programación y Diseño
2002-2006 © Periódico Vanguardia. Permitida la reproducción de los materiales, indicando la fuente. Actualizado usando QuipusNews.