Las bajas cosechas de café, independiente de los estragos naturales, las plagas y las enfermedades, están dadas por fallas objetivas y subjetivas en la cadena productiva. Los investigadores cubanos ofrecen recomendaciones e instructivos agrícolas.
Los agrónomos de la Estación de Investigaciones de Café y Cacao de Rincón Naranjo (encargada de supervisar de manera científica las regiones de Cienfuegos, Sancti Spíritus, Villa Clara y Pinar del Río), opinan que el esquema de trabajo redundará en mayores exportaciones, y por consiguiente, menores importaciones, pero, antes de que eso suceda, urge sistematizar tecnologías que permitan la multiplicación de híbridos, de la especie Coffea canephoram, de mayor vigor productivo, rusticidad y tolerancia a ciertas plagas y enfermedades en el empeño de ampliar las zonas de siembras. Los cafetales disminuyeron los rendimientos por deficientes actividades culturales, de asistencia técnica, carencias de insumos para el cultivo, y hasta desatención al cosechero estatal o privado. (Fotos: Frank Rodríguez Viamontes, Estudiante de Periodismo). Las mayores dificultades en la implementación del proyecto están en las áreas de laboreo agrícola; sobre todo, por carencias o malos manejos de los insumos, las regulaciones de las sombras, las violaciones de los instructivos tecnológicos y en la diversificación de la líneas de cafetos exigidas o recomendadas para la plantación. Persisten fallas objetivas, y también subjetivas, entre las que aparecen aquellas relacionadas con los viveros, la siembra y certificación de posturas; la búsqueda de sombras idóneas al cultivo, así como la ausencia de la materia orgánica requerida, violaciones en normas de plantación, e indisciplinas dadas por la insuficiencia de técnicos y de capacitación sistemática de las fuerzas que participan en la actividad agrícola en las serranías.
Cerca de 30 años son necesarios para la obtención de una variedad de café; de ahí la exigencia frecuente del mejoramiento genético de las variedades existentes, por lo cual resultan vitales las inversiones materiales y humanas en el fomento y renovación que durante 2010 se realicen en los cafetos; tarea que puede efectuarse con una disminución de gastos y ahorro de portadores energéticos, siempre que se haga dentro del calendario óptimo del cultivo. Unas 90 áreas con altas condiciones técnicas existen en todo el país para la obtención de semillas de 25 variedades diferentes; y de esa cifra sólo 16 son determinantes para cafetales en futuras producciones. Sin embargo, sólo se emplean 7 en fases agrícolas, aunque está probada que todas tienen un alto potencial productivo y una resistencia a la roya, los nemátodos y otras plagas o enfermedades, esclarece Sánchez Esmori. Es incongruente el método de selección; además se adiciona que el mecanismo de cosecha y beneficio de la semilla se realiza de forma incorrecta en el 75 % de las empresas destinadas a la actividad; por tanto, las entidades suministradoras están comprometidas en diversificar variedades, principalmente del tipo Isla, por la posibilidad de generalizarse y los rendimientos productivos que alcanza. Posturas que, veces no tienen el porte y la calidad requeridas, son plantadas en los campos; luego vienen las pesadillas en las resiembras. Resulta imprescindible sentar las bases del fondo genético del café cubano, unido al mejoramiento y conservación de los suelos, la aplicación de una ordenada sanidad vegetal, de mayores requerimientos técnicos en la cosecha y del consecuente extensionismo y diversidad agrario en las fincas y entidades estatales. El cultivo del cafeto, al decir de especialistas villaclareños, clasifica entre los de mayores rigores técnicos entre todos los existentes en la agricultura contemporánea, y eso está dado por la permanencia de sus plantaciones, las cualidades del suelo, el clima y las variedades manejadas en la obtención de elevados rendimientos. Durante 2009 la Empresa Agropecuaria Jibacoa, en Villa Clara, sembró 286 hectáreas de cafetos, cifra no lograda en últimos 18 años; eso constituye un paso de avances que debían registrar otras entidades homólogas del país, pero en adelante habrá que motivar más a los cosecheros, y hasta dignificarlos con mejores atenciones laborales en el empeño de garantizar la supervivencia de esas plantaciones a partir de adecuadas actividades culturales. Viveros, un coto Sánchez Esmori recuerda que a veces los viveros se planifican sin disponibilidad suficiente de agua y análisis de su calidad; tampoco de semillas de higueretas, materia orgánica o de otros recursos imprescindibles en la construcción de los cobertizos o umbráculos; de modo que se violan instructivos técnicos, de certificación fitosanitaria y de planificación del trabajo. Para rescatar la calidad en las acciones técnicas, los territorios de la serranía La recolección siempre constituirá una labor que, más allá de la destreza y voluntad del caficultor, requiere conocimientos técnicos. En correspondencia con sus actividades, el centro elabora un programa anual de producción de semillas por variedad y territorio, según la demanda de las entidades agropecuarias, expresa Sánchez Esmori; esas acciones, unidas al proceso científico en campos y laboratorios, permitirá elevar los volúmenes de café que se cosechen en adelante; para lograrlo será justo colocar bridas a los fallas cometidas hasta el presente. |
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